Todo el mundo sabe la importancia de calentar los músculos antes de hacer ejercicio. Pero, ¿qué sucede realmente cuando calentamos nuestros músculos? ¿Son todos los músculos iguales? Quizás le sorprenda descubrir que la ciencia detrás de esta actividad rutinaria no siempre ha sido clara.

Ahora, en un estudio publicado recientemente en el ‘Journal of General Physiology’, un equipo de investigación multiinstitucional, dirigido por la Universidad de Osaka, la Facultad de Medicina de la Universidad Jikei y los Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología Cuánticas, ha revelado cómo el calentamiento afecta la contracción de diferentes músculos y cómo esto podría beneficiar a las poblaciones que necesitan un mejor rendimiento en el ejercicio.

El músculo esquelético se contrae en respuesta a señales eléctricas del sistema nervioso, que activan las proteínas de las células musculares y nos permiten movernos. El equipo exploró previamente cómo las contracciones del músculo cardíaco se ven afectadas por la temperatura, determinando que nuestro corazón puede contraerse de manera eficiente dentro del rango de temperatura corporal.

El equipo de investigación descubrió que algunas de las proteínas de las células musculares actúan como sensores de temperatura y que el calentamiento afecta los sistemas contráctiles esquelético y cardíaco de manera diferente.

«Nuestros hallazgos apuntan a diferencias en la sensibilidad a la temperatura de las proteínas responsables de la contracción en los músculos esqueléticos y cardíacos. Básicamente, el músculo esquelético que mueve nuestro cuerpo es más sensible al calor que el corazón», señala el coautor principal Kotaro Oyama.

La mayor dependencia de la temperatura del músculo esquelético puede permitir que se contraiga relativamente rápido durante el calentamiento, incluso tras un ligero calentamiento debido a un movimiento ligero o al ejercicio. Esto significa que el músculo puede ahorrar energía y descansar cuando no es necesario, por tanto se hace necesario para el músculo un calentamiento previo.

Por el contrario, la menor sensibilidad a la temperatura del corazón puede ser beneficiosa para mantener un latido continuo, independientemente de la temperatura.

Este estudio proporciona nuevos conocimientos sobre cómo, a nivel de proteínas, el calentamiento antes del ejercicio mejora el rendimiento muscular. El descubrimiento de que algunas proteínas musculares actúan como sensores de temperatura puede conducir a una nueva estrategia de hipertermia, en la que el rendimiento del músculo esquelético mejora al calentar el músculo.

La incorporación de rutinas de calentamiento adecuadas en la vida diaria de las personas, especialmente de la población de edad avanzada, podría mejorar su rendimiento muscular y deportivo, reduciendo así el riesgo de lesiones y ayudando a mantener su independencia.