Ana Lee Florimón, quien fue recusada como jueza control de las investigaciones en contra de los implicados en el caso Calamar, denunció que está siendo sometida a una persecución y que desde que conoció el caso es perseguida por un automóvil, color blanco.

La magistrada, quien subió audiencia como suplente del Segundo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, para dar a conocer un fallo reservado sobre una solicitud de prórroga, dijo que la persecución se extiende hasta un hijo que también se ha percatado de la presencia del vehículo.

Expresó en esos términos, previo a remitir el expediente del caso Calamar a la Corte de Apelación del Distrito Nacional, para que decida si ella puede dar a conocer el fallo que tenía reservado y así darlo dos días antes de la recusación o, por el contrario, deberá conocerse de nuevo por la nueva jueza designada Franchesca Pontentini.

Manifestó que los jueces o juezas, usualmente son víctimas, porque una parte del proceso, para no hacer específicas, “tienen siempre algo, cuando la mujer es joven, se tiene que separar”.

Expresó que como no pueden atacarla por la parte profesional, se van a la parte personal, “se inventan cosas. Siempre es bueno callar, callar, hacer silencio, y demostrarlo siempre, de que el proceso va a ser un poco sensible”.

La magistrada rechazó toda solicitud y cuestionamiento que ha hecho el Ministerio Público en su contra, ya que el tribunal que dirige se ha sido caracterizado por actuar bajo las garantías del derecho.

En el caso Calamar figuran como imputados Ángel Donald Guerrero Ortiz, José Ramón Peralta, Gonzalo Castillo, Daniel Omar de Jesús Caamaño Santana, Luis Miguel Piccirillo McCabe, Claudio Sílver Peña Peña, Aldo Antonio Gerbasi, Ángel Gilberto Lockward Mella, Alejandro Antonio Constanzo Sosa, Roberto Santiago Moquete Ortiz y Ramón David Hernández.