El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió ayer miércoles «actuar con rapidez» en Haití, durante su participación en la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), donde se anunciaron acuerdos políticos en relación a este país asolado por la violencia.

Haití, el país más pobre de la región, enfrenta una crisis humanitaria crónica, agravada por el terror sembrado por las pandillas que controlan porciones enteras de su territorio y protestas en los últimos días exigiendo la salida del primer ministro Ariel Henry.

«En Haití necesitamos actuar con rapidez para aliviar el sufrimiento de una población desgarrada por la tragedia», dijo Lula durante un discurso en la plenaria de la cumbre reunida en Georgetown.

MUERTE DE JOVENEL MOISE

Henry gobierna Haití desde la muerte del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021, y según acuerdo suscrito entonces debía entregar el poder el 7 de febrero.

«Hemos avanzado mucho», dijo Browne a periodistas. Y durante una «dura sesión» con otros gobernantes de la Caricom, «Henry se ha comprometido a servir como un intermediario honesto y a compartir el poder».

«La oposición se está uniendo (…) y solo hace falta que el gobierno se organice, se reúnan y se concreten los detalles. Estoy bastante seguro que se podrá lograr en un período corto de tiempo», señaló Browne.

«No se trata solo de tener un grupo provisional de reparto del poder para gobernar Haití, sino de las cuestiones del fortalecimiento institucional, el restablecimiento de la maquinaria electoral, las instituciones democráticas y, al mismo tiempo, fijar una fecha firme, posiblemente dentro de los próximos 12 meses, para las elecciones presidenciales», añadió el gobernante.

Haití espera además la llegada de una fuerza multinacional que ayude a su mermada policía a combatir a las pandillas. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en octubre pasado una misión que debía estar encabezada por Kenia, pero que ha enfrentado obstáculos judiciales en Nairobi.

Benín anunció por su parte el martes que enviará en principio 2,000 efectivos al país caribeño como parte de esta misión.

Browne consideró que Estados Unidos, Francia y Canadá deben tener «una mínima obligación moral de proporcionar liderazgo en la resolución de este asunto y no tener a un grupo de países en desarrollo cargando con todo el sacrificio de la pérdida de vidas».