Desde hace más de tres décadas se ha instalado una narcocultura en provincias del sur, principalmente Peravia, Barahona y Pedernales, donde se ha normalizado el negocio de las drogas, «tan enraizada que niños y adolescentes se encuentran inmerso dentro de este mal».

Así lo describe la solicitud de medida de coerción de la Operación Caimán, en la cual, para desmantelar seis estructuras que importa la cocaína desde Colombia, se debió contar con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA)  y el Comando Sur de Estados Unidos de Norteamérica.

Las redes del  narcotráfico en el sur ha logrado subsistir gracias a «exorbitantes cantidades de dinero» invertido en sobornos a figuras políticas, empresarios y militares.

La medida de coerción que solicita el Yeni Berenice Reynoso Gómez, directora general de Persecución del Ministerio Público, y  Wellington Matos Espinal, procurador fiscal titular interino de la Fiscalía de Barahona, se hace contra 10 acusados, pero se han logrado indentificar a 37 vinculados en estas organizaciones de narcotráfico transnacional.

A los imputados que se les solicita coerción son  Malbin Martínez Féliz, Gloria Elena Cuevas, Geise Féliz Pérez, Wilkin Joel Cuevas Ferreras, Wilmer Joel Cuevas Florián, Wellington Ford Garó, Jerbinson Bernabé López, Máximo Andrés Ruiz Moreta, Carlos Manuel Cuevas Pérez y Rafael Marcelo Saldaña Cuevas.

El Ministerio Público solicita a la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente de Barahona que el caso sea también declarado complejo. La audiencia para el conocimiento de medida de coerción está pautada para el próximo  viernes.

En el expediente se describen audios de los sobornos pagados a militares.

Las redes envían «lanchas a territorio colombiano y luego regresar con los kilos de narcóticos hacia Santo Domingo, principalmente la zona sur del país, específicamente en las provincias de Peravia, Barahona y Pedernales para luego ser enviadas hacia los Estados Unidos de América, Puerto Rico y Europa», detalla el documento.

La droga se busca al Departamento de La Guajira de la República de Colombia, y  parte de esos narcóticos se utilizan en el microtráfico local.

El Ministerio Público explica que por su lejanía del municipio cabecera de Santa Cruz, de Barahona, los municipios de La Ciénaga, Paraíso y Enriquillo, son donde varios grupos criminales ejercen su control territorial para realizar operaciones de narcotráfico, mientras que en la provincia de Pedernales, por su condición geográfica, es el municipio de Oviedo, seguido del distrito catastral de Juancho.

Preocupan los llamados Playeros

Los llamados playeros son los que preocupan a las autoridades, estos son individuos que «en muchos de los casos son familias completas» que residen por meses en casuchas llamadas «paraderos» en el listoral costero del Parque Nacional Jaragua, a la espera de que lleguen narcolanchas con la finalidad de brindar seguridad, alertar a otros grupos de narcos o buscar paquetes de la cocaína.

«Ese estilo de vida no es de reciente surgimiento, para los moradores es común describir que llevan décadas dedicándose a PLAYAR, vista por ellos como «normal», sin que encaje en el renglón de lo delictivo», dice la solicitud de medida de coerción.

Son «una población de más de quinientas personas entre adultos, jóvenes, adolescentes y niños, ligados a estos los incontables individuos de nacionalidad haitiana que trabajan con estos grupos».

Agrega el expediente que los carteles de Medellín, Cartel de Cali, Cartel Norte Del Valle, entre otros, convirtieron el litoral costero suroeste, principalmente las provincias de Barahona, Pedernales, Azua y Peravia, en sus zonas predilectas para el trasiego de drogas y en donde, grandes narcotraficantes dominicanos de la talla del asesinado en la cárcel Rolando Florián Féliz, comenzó a incursionar en el narcotráfico como lanchero, posteriormente como coordinador logístico y finalmente convirtiéndose en el primer gran capo dominicano.