Cuatro sacerdotes católicos manifestaron ayer su rechazo a las deportaciones de haitianos, sobre todo, en los actuales momentos en que el vecino país se encuentra sumergido en la peor crisis de los últimos años.

El tema fue abordado en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio por Abraham Apolinario, vicario general de la Arquidiócesis de Santo Domingo; Miguel Amarante, vicario general de Pastoral y párroco de la parroquia Santa Cecilia del residencial José ContrerasNelson Acevedo, de la parroquia Santo Cura de Ars, del sector Capotillo y Pedro Vásquez de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, del ensanche La Fe.

“Cómo es posible que un Estado que se respete esté deportando personas a un país que todo el mundo sabe que está sumido en una guerra civil, un lugar lleno de muertes, de violencia de todo tipo”, se preguntó el padre Abraham.

Afirmó que la mayoría de nacionales haitianos deportados regresan a territorio dominicano.

“Los mismos empleadores gestionan que ellos vuelvan”. puntualizó, tras indicar que muchos lo hacen también con la complicidad del Estado dominicano y de las propias autoridades de migración.

Para el religioso, no se justifica, bajo ningún concepto, que a un ser humano se le trate peor que a un animal, como, a su entender, sucede con los haitianos.

“Iglesia y sociedad en general tenemos que hacer una conversión”, puntualizó, al señalar que debe cambiar la mentalidad de rechazo hacia los vecinos del país caribeño.

En ese contexto, hizo referencia al nivel de manipulación que existe tratando de que ambos pueblos sean enemigos.

“Esa manipulación viene desde los Estados y desde las empresas. Los intereses comerciales están por encima de la actividad humana. El gobierno se deja chantajear con eso”, puntualizó el padre Apolinario.

Durante su comparecencia en el tradicional almuerzo, los sacerdotes se mostraron a favor de que en las iglesias los actos religiosos sean oficiados en otros idiomas, incluyendo el creole.

El padre Nelson Acevedo expresó que el haitiano es religioso y participa con entusiasmo en las celebraciones.

No obstante, sostuvo que al pueblo y a la iglesia dominicana le cuesta hacer esa traducción que es algo normal en otros países.

En ese contexto, Acevedo agregó que a todo se le quiere buscar un matiz político.

“Aquí todo se traduce en términos de política y sí se celebra una misa en creole, de una vez se arma un escándalo”, acotó.

Pastoral de turismo

En tanto, el sacerdote Miguel Amarante explicó que siempre ha abogado por buscar alternativas para que el conglomerado social extranjero pueda seguir el evangelio desde cualquier lugar. Sin embargo, reconoce que la pastoral de turismo “está en pañales”.

Y es que los turistas extranjeros, además de vacacionar, también sacan tiempo para fortalecer su fe, es por ello que el padre considera factible que en “los resort”, al momento de leer la eucaristía, debería hacerse también en otros idiomas y no solo en español.

Violencia

Consultado sobre los niveles de violencia que afectan a la sociedad, los sacerdotes expusieron sobre la importancia y el rol que debe jugar la familia como principal núcleo social.

De igual forma, ponderaron el papel de la escuela en la formación de los entes sociales.

Sobre el éxito de los centros educativos administrado por religiosos, consideran fundamental la disciplina que va desde el nivel más alto, (directores de distritos) hasta los alumnos y los padres.

La Victoria

Otro tema abordado por los sacerdotes fue el relativo al incendio ocurrido el pasado lunes en la cárcel de La Victoria, donde al menos 13 internos perdieron.

De acuerdo al vicario general de la Arquidiócesis Santo Domingo, Abraham Apolinario, se perdió mucho tiempo para sofocar el siniestro. “El incendio comenzó a las 9:00 de la mañana, y casi a la 1:00 de la tarde, las autoridades no habían recibido la ayuda que necesitaban”, precisó, al tiempo de señalar que la Pastoral Penitenciaria fungió de mediadora para canalizar apoyo.

Al profundizar en la situación, el sacerdote manifestó que el lugar ya no es adecuado para el número de personas que guardan prisión en el recinto carcelario.

“El problema no es solo trasladar a los presos, habrá que reorganizar el sistema. La situación pudo haberse evitado pero no ayudan las condiciones inhumanas en que están recluidos los internos”, acotó Apolinario.