No es un mito. Las relaciones sexuales que siguen luego de una discusión de pareja, tienden a ser las más placenteras y apasionadas; es tanto así que algunas personas, sobre todo cuando la llama de la relación se ha apagado, provocan conflictos adrede solo para experimentar esa adrenalina que agrega la ira al sexo. Pero ¿alguna vez nos hemos preguntado por qué los conflictos parecen avivar el deseo?

De acuerdo con una investigación realizada por científicos de la Universidad de Valencia, efectivamente sí existen respuestas comunes entre cómo funciona el cerebro cuando nos enfadamos y la excitación sexual. La explicación es bastante lógica: al enojarnos, nuestra frecuencia cardíaca aumenta, al igual que la tensión, dos reacciones que también suceden cuando estamos excitamos y que provocan un aumento de testosterona.

Otro estudio, de la Universidad de Bar Ilán, busca dar respuesta a este comportamiento basándose en que muchas personas sienten miedo a que la relación pueda terminar luego de una discusión, lo que da paso a sentimientos de amenaza. Esos sentimientos activan el sistema de apego de base biológica, que sirve para mantener intactas todas nuestras relaciones importantes. “Y un sistema de apego activado, motiva a aumentar el sentido de cercanía con otras personas, en este caso con la pareja”, indica la investigación.

Aunque expertos en comportamiento humano explican que es válido aprovechar ese deseo que suscitan las discusiones para agregar chispa al noviazgo o matrimonio, no debemos abusar de este recurso. Además de que los sentimientos constantes de amenaza pueden lacerar la confianza en la relación con el tiempo, resolver los conflictos con sexo nunca será mejor sustituto que conversar y aclarar las diferencias.