Los compromisos financieros del Estado continúan en aumento. Solamente en enero del 2024, la deuda pública consolidada -que integra las deudas del sector público no financiero (SPNF) y el Banco Central de la República Dominicana- aumentó 431 millones de dólares, pasando de 73,664.2 millones de dólares a diciembre del 2023 a 73,664.2 millones en el primer mes del presente año.

La deuda del SPNF presentó una disminución de apenas 0.74 % en el primer mes del año, pasando de 54,828.8 millones de dólares a 54,426.6 millones, para una bajada de 402.2 millones de dólares.

Aunque esto representa una ligera mejoría, la deuda del Banco Central aumentó 4.33 % en ese período, situándose en 19,237 millones de dólares a enero del presente año, 833.7 millones más que el saldo de 18,403.9 millones de dólares con los que había cerrado el 2023.

Para el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees), la deuda pública ha entrado a una «espiral de crecimiento insostenible».

Y es que el mayor gasto en intereses, el ambiente de incrementos en los rendimientos de la deuda global y el resto del gasto público local amplían la brecha deficitaria en las finanzas públicas, reduciéndose así el margen de maniobra para hacerle frente.

Ayer, en un encuentro con periodistas, el vicepresidente ejecutivo del CreesMiguel Collado Di Franco, precisó que la reducción de la deuda pública consolidada, vista como porcentaje del producto interno bruto (PIB), se ha reducido 12.7 puntos porcentuales con relación al 2020.

En ese sentido, la mejora de la deuda pública consolidada a 59.9 % respecto al PIB se debe a un crecimiento de las rentas internas del país tras la recuperación de la economía y a un mayor valor de los activos del PIB debido a la inflación, mas no en un mayor pago de la deuda, que se mantiene vertiginosamente en aumento.

Para el 23 de febrero de este año, ya el Gobierno se había endeudado el doble de lo que lo ha hecho en enero. A esa fecha, el Ministerio de Hacienda reportó 925.8 millones de dólares adicionales, señaló Di Franco.

La República Dominicana ya llevaba en el 2022 un costo de financiamiento muy alto respecto a la media de América Latina.

De acuerdo con el Crees, el pago en intereses de la deuda como porcentaje de los ingresos tributarios, a ese año, era del 23.7 %, 2.8 puntos porcentuales por encima del promedio de los países de la región con una calificación crediticia de BB, y 7.7 puntos porcentuales por encima del promedio latinoamericano, de 16 %.

Esto coloca al país como el cuarto que más paga intereses en la región, por encima de Costa Rica (29.9 %), Colombia (29.7 %) y Brasil (24.6 %).

Sin embargo, podría tornarse el tercer país que más dinero destina para financiarse, ya que el Presupuesto General del Estado del 2024 contempla un gasto en intereses del 25 %.

Aplicación de reformas estructurales

Para el economista, este panorama únicamente se puede revertir con una reforma tributaria que mejore la competitividad y simplifique los procesos tributarios para con ello disminuir la evasión, la elusión y la informalidad, a la vez que se hacen más sostenibles las recaudaciones con el tiempo.

Al mismo tiempo, consideró que se deben plantear reglas fiscales claras que permitan al Gobierno trazarse metas claras para alcanzar un superávit y disminuir el ritmo de la deuda a través de una ley de responsabilidad fiscal.

Indicó que hay otras reformas estructurales que requieren ser abordadas, como las reformas a los sectores eléctrico, transporte, hidrocarburos, laboral y seguridad social.