Juan Temístocles Montás

Un documento del Fondo Monetario Internacional apunta que los bancos centrales utilizan la política monetaria para gestionar las fluctuaciones económicas y alcanzar la estabilidad de precios; esto es, lograr el objetivo de inflación baja y estable. En la generalidad de las economías avanzadas, y en muchas en países en desarrollo, los bancos centrales establecen metas de inflación explícitas cónsonas con el objetivo de la estabilidad de precios.

La meta de inflación de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) es 2%, lo que no se ha logrado en los últimos tres años. En 2021 la inflación fue de 4.7%, elevándose a 8% en 2022 y reduciéndose a 4% en 2023. Esos datos muestran que todavía se está lejos de lograr colocar la inflación en nivel meta.

Esa situación ha ocurrido en un contexto en el que FED incrementó por once veces el tipo de interés entre el 17 de marzo de 2022 y el 27 de julio de 2023. En ese ínterin se produjeron aumentos de 0.25% a 5.25%. Como desde mediados del año pasado la inflación había empezado a ceder, la FED decidió a partir de septiembre de 2023 no subir el tipo de interés manteniéndolo en 5.25%, por lo menos hasta mayo del presente año, cuando se esperaba que se produjera una cierta relajación.

La idea era que si la inflación seguía cediendo se produciría recorte en el coste del dinero a partir de mayo. Sin embargo, la inflación sigue siendo el principal problema aún pendiente en la economía norteamericana. Los precios al consumo en EE.UU. volvieron a subir el mes pasado, alcanzando un incremento del 3,5% en los 12 meses finalizados en marzo, según los últimos datos del Índice de Precios al Consumo publicados el miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés).

Esta tasa es considerablemente superior a la de febrero (3,2%) y supone la mayor subida anual de los últimos seis meses. El dato de marzo pone de relieve que el camino hacia una menor inflación continúa siendo extremadamente complicado, y continuará siendo un lastre para la economía de los estadounidenses. Producir cualquier relajación de la política monetaria podría ser contraproducente.

Llama la atención el hecho de que a pesar de los incrementos de los tipos de interés, el mercado laboral en Estados Unidos sigue en sus buenas y la economía está creciendo más o menos bien, pero con nuevas tensiones de precios en las materias primas.

En este contexto, en abril pasado, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, señaló que se esperará más de lo previsto para recortar los costos de endeudamiento (entiéndase los tipos de interés) tras una serie de lecturas de inflación sorprendentemente elevadas, lo que supone un cambio notable respecto a su giro de diciembre hacia la relajación.

La posición de Powell fue validada por Kristalina Georgieva, jefa del Fondo Monetario Internacional, quien expresó el jueves que “una flexibilización prematura podría generar nuevas sorpresas inflacionarias que incluso podrían requerir un nuevo episodio de ajuste monetario”. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que retrasar demasiado la relajación de la política monetaria podría arrojar un jarro de agua fría sobre la actividad económica.

Según Bloomberg, las declaraciones de Powell crean un dilema para los gobernadores de los bancos centrales de todo el mundo, que en ese momento se encontraban reunidos en Washington en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional. “Si los bancos centrales se lanzan a sus propios ciclos de relajación, corren el riesgo de hacer bajar sus divisas, elevar los precios de las importaciones y socavar los avances en la reducción de la inflación. Pero no hacerlo podría poner en peligro el crecimiento”.

En ese contexto, para países como la República Dominicana, los diferenciales de tipos de interés con respecto a Estados Unidos y las posibles implicaciones de los flujos de cartera deben ser vigilados muy de cerca por las autoridades monetarias. Adelantar recortes al coste del dinero haría atractivo el mercado de bonos de los Estados Unidos, lo que sería un incentivo a que el dinero se mueva hacia ese mercado. ¡Ojo a ese cristo!