Los ruidos ensordecedores y ahora los interminables taponen hacen de la ciudad de San Cristóbal menos amigable a la convivencia de los seres vivos llénense plantas, animales o seres humanos.
Las ciudades amigables deben serlo para el conjunto de su población, así como
para su entorno y territorio de pertenencia. Por lo anterior, deben estar en condiciones de enfrentar diferentes escenarios de crecimiento demográfico y de
estructura de la población. En términos genéricos, las ciudades cuya población
y superficie crecen aceleradamente requieren de políticas, instituciones y recursos para una adaptación rápida y eficiente a esta expansión, de otra manera el
crecimiento tiende a desbordarlas y a generar costos y adversidades.





