Como sacado de una novela, la historia se repite en los actuales momentos con lo ocurrido precisamente en el mes de noviembre del 2000 cuando el 24 de ese mes, el presidente Leonel Fernández acudió a la Procuraduría general de la República a autoapresarse porque varios de sus funcionarios fueron detenidos por corrupción.
Cito Juan Bolívar Diaz
«24 de noviembre del 2000, cuando Fernández y el liderazgo peledeísta acudieron a la Procuraduría General para «constituirse en prisión», tras el inicio del proceso judicial por el Programa de Empleos Mínimos (PEME). La presión de las masas sobre un cordón policial generó el lanzamiento de bombas lacrimógenas y un feo incidente que no benefició al gobierno, ya que el propio Fernández tuvo que recibir atención médica por los efectos de los gases»
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