Valencia se ha paralizado el jueves por la tarde. Una veintena de dotaciones de bomberos, policías nacionales y locales, personal sanitario y hasta los militares de la UME, que han sido movilizados… Todos volcados en una lucha desigual contra las llamas que han envuelto por completo dos edificios, perdidos de forma irremediable. Hasta 138 viviendas han sido arrasadas en cuestión de minutos. La angustia ha aumentado con el rescate retransmitido en directo por televisión de una pareja, atrapada por el fuego en la terraza de su piso, en una planta 13. Más de dos horas después de declararse el siniestro el milagro ha sido posible, en buena parte gracias a una serenidad conmovedora de las víctimas. Él tenía quemaduras, pero lo importante es que está vivo.

Ha sido la única buena noticia de un suceso atroz, de consecuencias y origen aún desconocidos, porque los equipos de extinción han advertido de que podía haber personas aún dentro del edificio. De hecho, esta madrugada y por medio de drones, los bomberos han localizado cuatro cuerpos carbonizados, dos de ellos en una terraza y los otros en uno de los pisos, según ha confirmado el subdirector de Emergencias, Jorge Suárez. Y aún peor, las autoridades siguen tratando de localizar a 19 personas cuayo paradero se desconoce.

Un total de 14 personas han resultado heridas: nueve varones -seis de ellos del equipo de bomberos que se encontraban trabajando en tareas de extinción-, cuatro mujeres y un niño de siete años intoxicado por inhalación de humo. Excepto dos de las mujeres, que tras ser atendidas han recibido el alta en el momento, el resto han sido trasladados a diferentes hospitales de la ciudad de Valencia. Se sabe que uno de los bomberos tiene quemaduras en varias partes de su cuerpo.

Cubierta inflamable

El incendio se ha declarado sobre las cinco y veinte de la tarde en la cuarta planta de un edificio en la avenida Maestro Rodrigo, construido en 2008. Ha llamado la atención la velocidad de propagación del fuego, que pronto ha alcanzado a otro bloque de la misma finca, de diez plantas. En tan solo media hora se ha salido de control. El viento, de 60 kilómetros por hora, los toldos y la propia fachada del edificio, cubierta de PVC -poliuretano-, han hecho posible que ardiera como una tea. Dicho recubrimiento no se utiliza en la actualidad, según el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Valencia.

La zona ha quedado cortada y toda la ciudad ha podido oír el constante sonido de las sirenas. Los responsables de bomberos han tomado decisiones contra reloj, lo mismo que la Policía Nacional y la Local, coordinados desde un centro de crisis. Todos los efectivos disponibles del servicio de extinción de incendios han sido movilizados. Los agentes, por su parte, han mantenido el orden en la zona y han garantizado que los vehículos de emergencia pudieran moverse con facilidad. Además, se ha montado un hospital de campaña para primeros auxilios, así como se ha movilizado un equipo de asistencia psicológica para atender a los afectados in situ.

«Algo ha tenido que fallar para que se haya descontrolado de esa forma», han insistido los expertos consultados por ABC, que al filo de las siete de la tarde ya han dado por perdidos los dos inmuebles e incluso por momentos se ha temido que las llamas también alcanzasen otros edificios próximos. Los bomberos solo han podido atacar las llamas desde el exterior.

A esas mismas horas se ha temido el colapso de los edificios, mientras todas las televisiones y webs de los medios de comunicación han seguido minuto a minuto el exitoso rescate de los atrapados en la planta 13, que ha sido acogido con aplausos. También se ha visto a vecinos de las plantas más bajas tirarse a colchonetas desplegada por los bomberos. El tiempo ha pasado con una lentitud aterradora, mientras las imágenes de los que intentaban luchar contra el fuego, impotentes ante la magnitud del incendio, han hecho presagiar la tragedia.