PUERTO PRINCIPE.- El fantasma de la escasez desanda las calles de Puerto Príncipe entre cadáveres desangrados o calcinados, acompañado del sonido de las armas automáticas, que siguen sin silenciarse en la convulsa capital de Haití.

Un breve recorrido con el máximo de precaución por el área metropolitana es suficiente para que salte a la vista la falta de productos básicos, y los pocos que quedan en venta tienen un precio mucho mayor respecto a semanas atrás.

Las pandillas controlan el 80 por ciento de Puerto Príncipe y sus tentáculos llegan hasta la zona de la terminal marítima, impidiendo el funcionamiento de la compañía Caribbean Port Services (CPS), que fusiona a la mayoría de los agentes marítimos y operadores de terminales del puerto capitalino.

Según la CPS, desde el 5 de marzo no se recibe ningún barco y la base de contenedores sufrió saqueos de los maleantes. Las operaciones marítimas son intermitentes desde finales de 2023 y su reducción es cercana al 50 por ciento, pues los cargueros no atracan por la inseguridad.

En ese contexto, la naviera francesa CMA CGM -la tercera transportista de contenedores del mundo- suspendió su escala en la capital haitiana hasta nuevo aviso.

Asimismo, la terminal petrolera de Varreux sigue asediada por las bandas, que impiden el trasiego de combustible, ahora revendido a precios desorbitantes ante el déficit de las gasolineras.

Por otra parte, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advirtió que Haití está cada día más cerca de la hambruna. “Los haitianos están al borde del colapso: una de cada dos personas pasa hambre hoy”, subrayó el director de esa institución en el país, Jean-Martin Bauer.

Bauer puntualizó que mientras se agudizan la violencia, la inflación y las malas cosechas, empeoran los niveles de inseguridad alimentaria.

Entre agosto de 2023 y febrero de 2024 el costo de la canasta básica aumentó 22 por ciento, por lo cual “los alimentos son inaccesibles para millones de haitianos”, comentó.

Al menos 4,97 millones de personas en Haití enfrentan niveles superiores de inseguridad alimentaria aguda y 1,64 millones alcanzaron la categoría de emergencia. Entre tanto, la violencia y los disturbios obstaculizan la entrega de alimentos y otras asistencias humanitarias.

La escasez llega a los hospitales, donde faltan insumos y medicamentos. En 40 centros de salud hay problemas con el acceso al agua, electricidad, oxígeno y combustible, dijo Ronald Laroche, uno de los líderes de la Asociación de Hospitales Privados de Haití.