Por LEONARDO CABRERA DIAZ
Si además del sabor amargo dejado en la boca, sumamos el reflujo y el desajilo estomacal provocado por las encuestas en muchos que aspiraban a cargos electivos en los principales partidos políticos del país, tendríamos que colegir, que esos resultados, traerán sus consecuencias aparejadas, antes, durante y después del presente proceso electoral, que quizás, no sean las más halagüeñas.
Tantas han sido las quejas, reclamos y objeciones externadas de forma pública y a lo interno que habría que preguntarse ¿Quienes en lo adelante harán el trabajo político para fortalecer las estructuras partidarias, con amor, denuedo y dedicación, si sus esfuerzos y sacrificios, estarán a expensas y sujetos, a la voluntad y conveniencias de las altas instancias.
Los dirigentes de base, de nivel medio y otros, son una especie de obreras y zánganos en la edificación de la gran colmena,(Partidos Políticos), en donde las abejas reinas, están conformadas por sus cúpulas, llámase, Comité político, Comité central, Comité Ejecutivo, Dirección Política, Consejo Presidencial, etc, etc, tal sea el caso
Estos organismos amparados en su jerarquía y autoridad, en muchos casos, suplantan con sus decisiones, el verdadero sentir de sus seguidores o militantes dejando con el moño hecho a un gran número de dirigentes, que guayaron bien la yuca, y gastaron las suelas de sus zapatos…y ni hablar de los recursos económicos invertidos, detrás de una candidatura.
De ahí que, resulta cuesta arriba, y un traguito más que amargo, decirle, lo sentimos compañero, usted no marcó bien en las encuestas, pero no le pare a eso, en la próxima será, ahora, la consigna es la unidad,.. «venga ese abrazo»
Eso duele más aún, cuando quien gana y lo que impera es, el nepotismo, las alcurnias, el linaje, el grupismo, los amoríos, la maldad, la maledicencia y los rencores simulados de quienes tienen el sartén por el mango, y entienden que todo es para sí.
Y todavía falta por saber, lo que para muchos podría significar el tiro de gracia…Las esperadas reservas y el toque final de las alianzas, que son el néctar de las abejas reinas, y la ambrosía de los que se creen dioses terrenales y dicen ser impolutos.
Con Dios, siempre