José Antonio Figuereo Bautista, «Kiko la Quema«, obligó a las autoridades a crear la Operación Montaña, un operativo desplegado desde el mes de noviembre en la zona alta del municipio Cambita, provincia San Cristóbal, que condujo a la ubicación y posterior muerte del narcotraficante e involucró una sofisticada combinación de tecnologías de vanguardia, según detalla la Policía Nacional.

En la Operación Montaña, encabeza por efectivos policiales, militares y la Procuraduría General de la República (PGR), las autoridades desplegaron unos 150 agentes desde el mes de noviembre a la fecha.

«Se utilizaron drones y satélites para ubicar los lugares donde él pernoctaba y el desenlace de anoche se dio por un enfrentamiento con agentes«, reveló Diego Pesqueira, vocero de la uniformada.

Los operativos de búsqueda del antisocial, acusado junto a otros integrantes de la banda de cometer homicidios, robos, secuestros, sicariatos, microtráfico, cobros compulsivos, extorsión, tráfico de armas, invasión de terrenos y lavado de activos, tardaron meses.

Las autoridades afirman que el operativo que condujo a la ubicación del delincuente de renombre involucró una sofisticada combinación de tecnologías de vanguardia, además del uso de drones y la vigilancia aérea, se desplegaron diversos recursos y técnicas especializadas para rastrear su paradero.

La noche de su muerte

Fueron en esas circunstancias que los agentes investigadores actuantes «se vieron en la imperiosa necesidad de repeler la agresión, resultando el antisocial con múltiples heridas por arma de fuego, falleciendo posteriormente mientras recibía atenciones médicas en un centro de salud de esa ciudad».

El hoy occiso enfrentó a los miembros actuantes con un fusil marca no visible, negro con gris, y la pistola marca Glock, calibre 9mm, No. BSWU634, negro, con un cargador para 30 cápsulas, calibre 9mm, que portaba de manera ilegal. Estas armas fueron colectadas al requisar el vehículo en que se transportaba junto a una adolescente.