Por LEONARDO CABRERA DIAZ
San Cristóbal, de tanto esperar y estar mirando pal’ camino, ya tiene los ojos secos y pálido semblante.
Y es que a pesar de las innumerables promesas y los muchos, bla, bla, bla, en ese sentido, aún está distante, a lo lejos, el sueño de sus munícipes, de vivir en una “Ciudad Modelo».
Una ciudad consustancial, y en sintonía, con el honor y el privilegio de ser Cuna de la Constitución de la República.
Tal vez, hayan sido causas ajenas a la voluntad de sus autoridades, las de ayer y las de hoy.
Quizás ha sido cuestión de tiempo, porque ha de suponerse, que deseos no han faltado.
Es probable también por la falta de visión y voluntad política, de quienes han tenido la oportunidad de impulsar un programa de desarrollo bien definido, a corto, mediano y largo plazo.
Saber, planificar y enumerar, qué queremos, qué necesitamos.
Saber hacia dónde vamos, cómo lo hacemos, con que contamos, cuáles son las facilidades, factibilidades y opciones posibles.
Y sobre todo, pensar en grande. Ser ambiciosos procurando bienestar y prosperidad para la población.
No en nimiedades, ni simples parches o remiendos como soluciones apresuradas para salir del paso.
En campaña, todos han jurado y prometido que San Cristóbal, estará alante, alante, en la fila de prioridades y la van a poner “como e,” una “ciudad modelo.”
Los amagos y ademanes políticos, en cierto modo confortan y alientan, son como echar leñas al fuego de las esperanzas de la población, a las que luego, nadie oxigena y lentamente se apagan.
Pero qué grave problema éste de siempre correr el riesgo de vivir pecando de ilusos; de tontos útiles.
San Cristóbal, ciertamente es una “Ciudad Modelo”, un paraíso terrenal, pero solo en el mundo abstracto, allá, en en el Olimpo,en donde al parecer, siempre han vivido sus autoridades.
Pauso, oigo que tocan a la puerta, llegaron las nuevas autoridades municipales. Maletas, muchos folders y carpetas en las manos.
Vamos a ver que trae el barco.
Ojalá que sean cosas buenas.
Oremos, por tiempos mejores. Oremos, por mejores tiempos.
Por el sueño de ser Ciudad Modelo. Ejemplo de limpieza, y todo cuanto esa expresión entraña. Para decir en voz alta, y henchido de satisfacción
“Yo soy serie 2, y a orgullo me lo tengo”
Con Dios siempre