La Iglesia Católica realizó fuertes críticas a la realidad dominicana en los aspectos económico, político, social, religioso y cultural, en la proclamación del Sermón de las Siete Palabras, pronunciado el Viernes Santo.

En el sermón, exclamado en la Catedral Primada de América, participaron sacerdotes, diáconos, consagradas y laicos comprometidos de la Iglesia, ante la presencia de decena de feligreses, aunque con la ausencia de funcionarios del Gobierno.

En está ocasión, los temas tocados giraron en torno al perdón, injusticia frente a los migrantes, el sistema de justicia, el sistema de Seguridad Social, el rol de la mujer en la sociedad, políticos corruptos, indiferencia ante el deterioro de salud mental, costo de la canasta familiar, crisis de Haití y la educación.

“Padre, perdónanos, porque aun sabiendo que necesitamos una nueva ley de seguridad social, preferimos entretenernos en proyectos de leyes que sirven para el show mediático y hacer graciosos a quienes las promueven. Perdónanos porque conociendo los maltratos e injusticia frente a los migrantes, preferimos hacer silencio, o peor aún hacernos cómplices, los cual desdice mucho de nuestra identidad de pueblo cristiano, tan orgullosamente exhibida en los meses patrios o posteada en redes sociales y guardas al momento de ser aplicadas en situaciones concretas”, expresó el sacerdote.

Asimismo, pidió perdón por el sistema de justicia, que “garantista de quienes pueden pagar y excluyente de los pobres”, aludiendo que para quienes cometen “crímenes callejeros”, se pide mano dura, sin embargo, para los que pecan por “crímenes de salón”, se es más flexible.

“El sistema penitenciario del país está en su peor momento. Los presos pagan hasta por el derecho de ir al baño y por una “maldita goleta” para dormir por turnos. Pulgar penas no puede traducirse en algo tan denigrante de la condición humana, como la barbarie que impera en las cárceles dominicanas, llenas de guiñapos humanos, enfermos terminales y mentales. Aunque lastimosamente hay desalmados que piensan que debe ser así, nuestras cárceles son la antesala del infierno, como dice la canción, un cementerio de hombres vivos (Grupo Niche)”, dijo.

En la reflexión de esta palabra, también se criticó la educación dominicana “que es mala, cara e imprestable”, sistema que está relacionado a los grandes males que sufre la sociedad.

“El sistema educativo es malo, caro e impresentable. La luz del saber no está por esos lados. Los grandes problemas de nuestras gentes están conectados con la educación deficiente que se recibe. El presupuesto de Educación está secuestrado por los negociantes, y las universidades no están aportando lo suficiente para ser bujía del cambio que necesita el país”, expresó Santana.

La tercera palabra “He aquí a tu hijo; he aquí tu madre”, tomada del evangelio de Juan, fue pronunciada por el exorcista de la Arquidiócesis de Santo Domingo y sacerdote franciscano Fray José Guerrero, quien exhortó a las dominicanas ver en María un ejemplo de cómo tiene que ser la mujer de hoy, aludiendo a que las féminas deben revelarse espiritualmente para abolir desigualdades.

Sor Trinidad Ayala, de la Congregación Hermanas Mercedarias de la Caridad, realizó la reflexión de la cuarta palabra, “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?”, del evangelio de Mateo, donde la Iglesia atacó la delincuencia y los políticos corruptos, manifestando sobre estos últimos que solo se enriquecen de los bienes del pueblo y cada cuatro años venden esperanzas.

“Ante los políticos corruptos que solo se enriquecen con los bienes del pueblo y cada cuatro años nos venden esperanzas de cambios; los cuales se quedan en promesas. ‘¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?’”, exclamó.

Otra de las peticiones fue por las personas desempleadas y el alto costo de la canasta familiar “haciendo que la masa pobre tenga que hacer malabares para salir a flote mes tras mes”.

En la proclamación de la quinta palabra, “Tengo Sed”, del evangelio de Juan, pronunciada por el diácono de la Parroquia San José de Calasanz, Ángel Cano Sención, la Iglesia manifestó que estos momentos demandan de solidaridad y valentía, que respete la libertad de los países, aludiendo a la situación de la vecina República de Haití.

“Vemos la situación de nuestro hermano pueblo de Haití, sometido al desgarre social y político que generan las ambiciones incentivadas. Son tiempos que demandan una respuesta solidaria y valiente, que respete la libertad y soberanía de nuestros países”, manifestó Cano.

La sexta palabra “Todo está consumado”, del evangelio de Juan, pronunciada por el diacono de la Parroquia Inmaculada Concepción, Blas Bonilla Morfe, invitó a los ciudadanos y políticos a reflexionar y a cuestionarse sobre los aportes que están haciendo para lidiar con las problemáticas que predominan en el país e identificar sí realmente están logrando el objetivo que se propusieron.

“Tú, empleado público, ministros del gobierno, militares, senadores y diputados ¿pueden decir a Jesús, misión cumplida? Señor presidente de nuestro país, usted puede decir a Jesús ¿misión cumplida?”, cuestionó.

En la reflexión de la séptima palabra, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, del evangelio de Lucas, la Iglesia pidió a Dios por las víctimas de los incendios registrados en el carnaval de Salcedo y en la Penitenciaria Nacional de La Victoria, hechos registrados a principios de marzo.

Ángela López, laica comprometida y miembro de la Comisión de Prevención de abuso sexual de menores al leer la reflexión, también pidió por las elecciones del 19 de mayo y “la política malentendida y ejercida”.

La mujer se refirió al incremento del deterioro de la salud mental en el país, aludiendo que el 4.7 % de la población dominicana padece de depresión y un 5.7% de trastornos de ansiedad.