JAVIER FLORESS

A justo una semana de que más de ocho millones de dominicanos vayan a las urnas para elegir quién dirigirá el Poder Ejecutivo por los próximos cuatro años, el panorama político encuentra a un oficialismo proclamando un triunfo “avasallante” en una primera vuelta electoral, mientras que los opositores apuestan por que Por un lado, Luis Abinader, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el resto de sus aliados se afianzan en los resultados de las principales encuestas para aclamar que aspiran en ganar esas elecciones presidenciales por encima de un 60%, mientras que Leonel Fernández, de la Fuerza del Pueblo; Abel Martínez, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Miguel Vargas Maldonado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), apuestan a mantener el voto lo suficientemente dividido para que el presidente Abinader no alcance el 50% + 1 necesario para asegurar el triunfo en una primera vuelta.

La única vez que se realizó una segunda vuelta fue en 1996, hace 28 años. Para esas elecciones existían varias similitudes con el actual proceso, un candidato (José Francisco Peña Gómez) que al momento de los comicios llevaba ventaja sobre los demás; un PLD sin aliados en la casilla presidencial que tenía a un joven Leonel Fernández como uno de los postulantes a ocupar el poder.

El fenecido líder del PRD obtuvo 1 millón 333 mil votos, valido para un 45.94%; 7.01 puntos sobre lo logrado por Fernández y el PLD, quienes alcanzaron un 38.93%. En tercer lugar quedó un rezagado en el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) que llevó a Jacinto Peynado como candidato y sin el apoyo público de Joaquín Balaguer apenas lograron a un 15%.

Esos resultados habrían sido suficientes para que Peña Gómez se convirtiera en Presidente de la República; sin embargo, tras la crisis electoral ocurrida por las elecciones de 1994, donde varias situaciones ocurridas antes y después del proceso levantaron acusaciones de fraude en contra de Balaguer, quien terminó siendo el ganador de la contienda.

Con la tensión nacional aumentando y con la situación “al punto” de convertirse en el estallido de una guerra civil, tanto Peña Gómez y Balaguer acordaron sentarse en la mesa de diálogo y “alivianar” la crisis postelectoral que vivía el país en ese momento.

Tras varias negociaciones, ambos líderes políticos lograron firmar un “pacto por la democracia” que establecía, entre varias cosas, la celebración de otras elecciones en dos años, la prohibición de la reelección consecutiva y que para evitar otras futuras crisis postelectorales, para ganar en primera vuelta, el candidato debía de sacar el 50% de los sufragios (más Esas nuevas condiciones se probarían inmediatamente en el torneo del 1996, y con los resultados ya citados, a pesar de su amplia ventaja, Peña Gómez se vería en la necesidad de ir a una segunda vuelta contra el PLD y Leonel Fernández.

En ese torneo Electoral del 30 de junio, el PLD ganó la Presidencia al obtener un millón 466,382 votos (51.25%), contra un millón 394,641 sufragios del PRD (48.75%).

Unos 28 años después, tanto Fernández como el PLD pretenden que se reavive la misma situación, aunque ahora con frentes separados; el expresidente apuesta a que toda la oposición lo apoyaría en el caso de una segunda vuelta (de acuerdo a lo pactado en la Alianza Rescate RD) y lograría vencer a Abinader; mientras que el partido morado se ve por primera vez desde ese 1996 sin que nadie apoye su propuesta presidencial y asistirá sin aliados a ese torneo electoral, buscando lograr clasificar a la segunda vuelta con Abel Martínez y apoyarse en lo establecido en los acuerdos de la alianza opositora para vencer al PRM.